Mindfulness para mejorar nuestra vida con pequeños actos

A menudo nos sentimos inquietas porque necesitamos cambiar algo en nuestras vidas pero no logramos ver el qué.
Tendemos a pensar que ha de ser algo muy importante y, al ver la complejidad de tal cambio, nos echamos atrás y volvemos al mismo punto donde estábamos. Pero no siempre es así.
No solemos prestar atención a los pequeños gestos diarios y estos ocupan una gran parte de nuestro tiempo y, por lo tanto, de ellos depende gran parte de nuestra felicidad. En los pequeños actos se esconden grandes logros ¿Te suena de algo esto?


La práctica del mindfulness nos permite tomar consciencia de nuestro entorno y así sentirnos más conectados a cada acto que hacemos a lo largo del día.
Hoy vengo a proponerte unos ejercicios de mindfulness que te permitirán sentirte en armonía con tu hogar y contigo misma. Recuerda que tu espacio es el reflejo de tu alma.

Despertarse con el Sol


No hay nada más natural que despertarse con los primeros rayos de Sol. Si alguna vez has tenido la oportunidad de ir a ver el amanecer a la playa habrás observado que, justo despuntar el alba, empiezan a volar las gaviotas y algunos peces saltan en la superficie del mar. La naturaleza es su despertador. Deja que también sea el tuyo.

Meditar


Concédete unos minutos al día para dejar la mente en blanco. Hoy en día hay muchísimos ejercicios de meditación publicados en youtube y en libros. Busca el que más te guste y practícalo unos minutos cada día. Recuerda que lo importante no es el tiempo que le dediques sino la constancia.

Hacer la cama


Quizás te parezca una tontería, pero hacer la cama puede ser tomado como un acto de amor al sitio que te ofrece descanso. Seguro que cuando has tenido que dormir en un lugar menos cómodo la has echado de menos. Agradéceselo cuidándola.

Lavar la ropa


No dejes que la ropa sucia se acumule en un rincón de tu cuarto. Ofrécele un espacio (una cesta, por ejemplo) dónde pueda ser guardada hasta que la pongas en la lavadora. Usa productos que no la dañen y que le den buen olor. En definitiva, cuídala.

Fregar los platos


¿Te cuesta encontrar el fregadero vacío y los platos en su sitio? Esta es una realidad en casi todas las casas, pero tiene solución: Usarlo y acto seguido limpiarlo. La cocina ha de ser una estancia limpia y sin malos olores para que siempre tengas ganas de cocinar cosas sanas para tu cuerpo. Toma el hábito de limpiar los platos después de comer y así eliminarás pensamientos como “he de fregar los platos cuando llegue de trabajar” o “me da pereza cocinar porque antes he de fregar los platos”.

Usar un temporizador si no puedes descansar


Es muy importante hacer pequeños descansos cuando estamos trabajando o estudiando. Si te es muy difícil porque, o bien no puedes desconectar del trabajo, o bien desconectas demasiado y luego no encuentras momento de volver, plantéate usar un temporizador como los que se usan en la cocina o ponerte una alarma. Eso te permitirá no estar pendiente del tiempo todo el rato pero tampoco despistarte por completo.

Ordenar la casa


No hay mucho que decir ¿no? Tu casa es tu santuario. Mantenla limpia y ordenada y tu estado de ánimo mejorará instantáneamente.

Comer cuando tengas hambre


El cuerpo es sabio. Él te va a saber decir cuando necesita comer y qué necesita. Antiguamente, en nuestra forma más primitiva, no teníamos horarios de comer porque no teníamos siempre comida. Cuando la conseguíamos, el cuerpo se preparaba para la digestión. Hoy en día “obligamos” al cuerpo a comer a determinadas horas, tengamos o no hambre, porque sabemos que cuando nos entre hambre de verdad quizás no podemos comer. Es un punto un poco difícil de llevar en la sociedad actual, pero intenta adaptarlo a tu vida todo lo posible y tus digestiones mejorarán.

Dejar que llegue la oscuridad


Intenta no usar luz eléctrica durante el día y siente como, a medida que van pasando las horas, la estancia va oscureciendo. Si practicas esto diariamente serás más consciente de la durada de los días y las estaciones y tu cuerpo reaccionará a estos estímulos de forma más intensa.

Dormir cuando tengas sueño


Como digo siempre, hazle caso a tu cuerpo. Si un día llegan las nueve de la noche y sientes que necesitas dormir ve y duerme, aunque te parezca que es demasiado pronto. Quizás la noche anterior no descansaste bien o tu cuerpo necesita un descanso extra. Descansa y notarás como te despiertas más enérgica.


Y esto es todo. ¿Ya practicas alguno de estos hábitos? Ponlos en práctica y dime en los comentarios si te han funcionado. Y por supuesto, si quieres estar al tanto de las próximas publicaciones suscríbete al blog.

Te mando un abrazo muy fuerte y espero verte pronto por aquí.

Comentarios

  1. ¡Gracias por el post! ¡Adoré sus consejos e intentaré insertarlas en mi día a día!

    amtonline.com.br

    ResponderEliminar

Publicar un comentario