Blue sky

Ha pasado mucho tiempo. Esta mañana llovía y el sonido de la lluvia picando en mi ventana me hizo recordar el primer día que empecé a meditar.
Hará cosa de un año. Llovía con intensidad y yo me estaba preparando un café. El estrés y la presión me devoraban el pecho. Llevaba tiempo queriendo hacer meditación de forma regular, pero los pensamientos, las obligaciones, el ruido que acompaña a menudo nuestras vidas no me permitía sentarme cinco minutos y simplemente respirar.


Apoyada en la encimera de la cocina, como si algo superior a mí me lo ordenase, cerré los ojos e inspiré profundamente. Mi mente viajó hasta cada una de las gotas que picaban en mi ventana. Una a una. Gota a gota. Y, de pronto, fui la lluvia. Sentí que mi cuerpo no pesaba más que una sola de esas gotas. Que mi única preocupación era caer, recorrer el mundo y volver a subir. Nada más importaba. Dejé de sentir el dolor en el pecho. La presión en las sienes. Todo eso que me preocupaba dejó de tener importancia en cuanto pude verlo desde fuera de mí.
La cafetera empezó a silbar. Abrí los ojos. Me sentía mareada, como si hubiese hecho un viaje de horas por carreteras secundarias. Pero, a la vez, en mi pecho y en mi mente sentía un espacio inmenso. Había descubierto el poder de la meditación.

Ha llovido mucho desde entonces y ha habido otras cosas distintas a las de aquellos días que me han preocupado. No mentiré, he tenido épocas en las que no he meditado y, posiblemente, fuesen las épocas en las que más lo necesitaba.
A veces nuestras preocupaciones se convierten en una densa niebla que no nos permite ver el camino. Vagamos de un sitio a otro sin un sentido y a veces nos perdemos. Para mí la meditación no es un objetivo a corto plazo, es un objetivo final.
Cuando nos dejamos llevar por todas las preocupaciones de la vida diaria, si tenemos la meditación como objetivo final siempre podremos reconducir nuestra vida hacia ella, si la vemos como un objetivo diario se convierte en una estación de tren que, si te la pasas, ya no puedes retroceder.

"Para mí la meditación no es un objetivo a corto plazo, es un objetivo final. "

Me fui porque no quería volcar en este blog palabras huecas debido a mi estado anímico en estos meses. Vuelvo porque, de verdad, ahora siento lo que escribo.
Y vuelvo para animaros. Porque, igual que yo, todos hemos sentido la densa niebla envolviendo cada rincón de nuestras vidas. Pero, como la lluvia de esta mañana, tras las nubes siempre hay un cielo azul.


Te mando un abrazo muy fuerte y espero verte pronto por aquí.


Comentarios

  1. Bellamente escrito! La descripción de tu viaje de tu cuerpo envuelto por la densa niebla de preocupaciones, el estrés, la presión y el dolor, hasta el cielo azul y sereno a través de cada gota picando en tu ventana... me encantó y me llevó yo también en un lugar meditativo :)

    Me alegra mucho que has vuelto a la escritura. Esperamos con mucha anticipación los siguientes (^_^)=b

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    1. Me alegro de que te haya gustado mi post ^^. Intentaré volver a la rutina de escribir aquí ASAP.

      Un abrazo muy fuerte!

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  2. Me alegra volver a ver que nos riegas con tus vivencias y fábulas, me inspiran a ver otros colores de la vida, gracias por tú aportación =)

    pd: Seguiré leyéndote siempre que pueda!!!

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    1. Que bien que te haya gustado! Siempre es un placer servir de inspiración a la gente. Prometo volver pronto con más reflexiones ^^

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