Mindfulness en la alimentación

Amo el concepto de Mindfulness. Quizás ya lo habrás podido comprobar. Pero ¿Quién no ama llevar una vida consciente y plena?
Haz un poco de memoria. ¿Recuerdas la última vez que realmente saboreaste algo, que pusiste tus cinco sentidos en ello, que observaste el color, la textura, el sabor, el olor…? Posiblemente si lo recuerdas sea porque era un plato que jamás habías probado y tu mente no podía trabajar más rápida que tus papilas gustativas para decirte a qué tenía que saber.


De pequeños somos una máquina del mindfulness alimenticio. Lo probamos todo. Saboreamos cada uno de los alimentos que nos ponemos en la boca y hacemos un estudio exhaustivo de todos los parámetros imaginables. Pero, conforme pasan los años, tu cuerpo se acostumbra a ciertos alimentos y dejas de prestarles atención  a la hora de comer. Es por eso que “degustamos más con los recuerdos que con el paladar”.
En este post te dejo algunas pautas para que tu alimentación sea plena y consciente, verás cómo tu relación con la comida cambia drásticamente si implementas estos hábitos a tu vida.

Escuchar las señales de tu cuerpo

Hay gente que come cómo si del fin del mundo se tratase: No han tragado el primer bocado que ya tienen otro en la boca. Debemos aprender a escuchar las señales que nos da nuestro cuerpo para avisarnos de cuando tiene hambre, de cuando está lleno, de cuando algún alimento no le sienta bien etc. Recuerda que obligarse a comer es una tortura para nuestro cuerpo. Come cuando tengas hambre, no cuando toque.



Come lento

Algunas personas me recuerdan a los rumiantes. Parece que sean capaces de engullir toneladas de comida en cuestión de minutos y luego devolverla a la boca para masticarla poco a poco durante el día. Lamentablemente para ellos, eso no es así en la especie humana. La comida se ha de masticar poco a poco antes de que llegue al estómago. Eso da muchísima información a nuestro cerebro (cuanto estamos comiendo, qué estamos comiendo, debemos o no seguir comiendo, etc.). No prives a tu cuerpo de esa información y verás cómo mejora tu ánimo.



Apartar los aparatos electrónicos

El gran problema de nuestro siglo: Comer frente a una TV, un móvil o un ordenador. ¿Dónde estás mirando cuando comes? ¿Piensas en tu comida o en el programa que están dando? Alimentarse así es equivalente a alimentarse de suero en un hospital. Apaga todos los aparatos electrónicos y simplemente come.



Nutre tu cuerpo, no tus sentimientos

¿Te suenan esos grandes atracones donde la nevera queda vacía porque te sientes triste? ¿O picar cualquier cosa simplemente por aburrimiento? No dejes que los sentimientos te hagan creer que tienes que comer. El hambre psicológica viene de pronto y se focaliza en comida basura. El hambre verdadera es paulatina y te pide los nutrientes que tu cuerpo necesita. Así que la próxima vez que tengas hambre pregúntate primero cómo te sientes.



Cuando comas, come

Este podría ser el punto que resume la idea que tengo del mindfulness con la comida. Simplemente céntrate en la idea de comer. Se consciente de cada uno de tus actos durante la comida. Aparta todo aquello que no te permite estar al 100% en lo que haces y disfruta. ¡Tan sencillo que parece mentira que tan poca gente lo practique!


 ¿Qué te parece? ¿Vas a implementar alguno de los consejos a tu vida diaria? ¿Cuál es tu relación con la comida? Dímelo en los comentarios, me encantará leerte.

Te mando un abrazo muy fuerte y nos vemos en el siguiente post!

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